REALIDADES EN CLASES Las realidades y “pesadillas” al volver a clases

20.04.2018

Cerca de un millón de estudiantes volvieron a las aulas el 8 de febrero, niños, niñas, jóvenes e incluso adultos han iniciado este 2018 con la meta de superar un peldaño más en su educación, sin embargo, no todo es color de rosa al volver a clases. Al igual que muchos centros educativos han aprovechado el tiempo de vacaciones para hacer construcciones y remodelaciones, muchos otros centros educativos parecen no contar con la misma suerte, una situación que no ha pasado desapercibida en los medios de comunicación. Desde obras inclusas hasta escuelas que no cuentan con servicios sanitarios han sido parte de los titulares que han llenado los periódicos y noticieros durante el mes de febrero.

 

Pero quién o quiénes son los responsables de esto?

Año tras año en los medios se señalan los procesos del MEP, particularmente de la DIEE (Dirección de Infraestructura y Equipamiento Educativo), en redes sociales, en las calles y pasillos se le achaca la culpa a las Juntas, mientras que surgen muchos otros nombres como posibles culpables.

Lo cierto es que la culpa es de todas y todos los que vivimos en este país. Del MEP como ente rector y impulsor de la educación pública, de las Juntas como encargadas de administrar presupuestos, y de los demás, los 3 millones de habitantes que no hemos asumido el compromiso de aportar, porque durante décadas hemos dejado en manos de los demás un tema que es responsabilidad de todos, la educación pública del país. La única puerta para miles de niños y niñas de aspirar a mejores oportunidades.

 

¿Qué podemos hacer?

  1.  Informarse. Conocer cómo funciona el sistema es fundamental para acercarse un poco más a la realidad de cada lugar.
  2. Buscar soluciones, no culpables. Nada hemos logrado señalando gente, debemos  buscar entre todos las soluciones reales para el país.
  3. Acérquese. La mejor forma de incidir es estar cerca, ya que, aunque queramos es difícil cambiar el mundo desde una red social. Nuestra recomendación es acercarse a su escuela o colegio más cercano, del que somos egresados o alguno al que simplemente queramos apoyar, y ofrezcamos nuestros servicios, apoyo y consejo. Siempre hay mucho por hacer.